Worms 3D traslada el icónico caos por turnos a la tercera dimensión, y la versión de PlayStation 2 representa una experiencia definitiva en consola de esta ambiciosa transición. Los jugadores controlan equipos personalizables de gusanos en paisajes 3D totalmente deformables, una maravilla técnica para el hardware de la época. La jugabilidad conserva el humor y la profundidad táctica característicos de la serie, con el legendario arsenal de Bombas Banana, Granadas de Mano Sagrada y Súper Ovejas. Lo que hace especial a la edición de PS2 es su enfoque en el multijugador local accesible, permitiendo que cuatro amigos participen en caóticas competiciones de sofá utilizando las opciones de multitap o control compartido de la consola. Los coleccionistas deberían valorar este título como el audaz primer salto de la franquicia al 3D, mostrando una era única de innovación en el juego. Con sus inmersivas misiones para un jugador y contenido desbloqueable, sigue siendo una pieza peculiar y esencial de la vasta biblioteca de clásicos multijugador de la PS2.