Lanzado durante el apogeo de la PlayStation 2, Ghost in the Shell: Stand Alone Complex es un título destacado que traduce magistralmente la estética icónica del anime a un shooter de tercera persona de alta intensidad. Lo que hace especial a esta entrega de PS2 es su campaña de doble personaje, que permite a los jugadores alternar entre la ágil Motoko Kusanagi y el poderoso Batou, junto con los encantadores tanques Tachikoma. La característica definitoria del juego es la mecánica 'Ghost Hack', que permite a los jugadores infiltrarse de forma remota en los cybercerebros enemigos para obtener ventajas tácticas. Para los coleccionistas, este título sigue siendo imprescindible como una de las adaptaciones de videojuegos más auténticas de la serie, presentando el elenco de voces original y un guion que se siente como un episodio perdido. Su inclusión de un modo multijugador local para cuatro jugadores, una rareza para el género en la consola, asegura que siga siendo una joya social para los entusiastas de lo retro que buscan acción cyberpunk profunda y atmosférica.