Lanzado en 1993, Eternal Champions fue el ambicioso intento de Sega de dominar el género de lucha de 16 bits en la Mega Drive/Genesis. A diferencia de los clones genéricos de su época, impulsó el hardware con sprites grandes y detallados y una profunda narrativa que involucraba a luchadores extraídos de varios períodos históricos. Las innovaciones clave del juego incluyen proyectiles reflectantes, campos de fuerza defensivos y el único medidor Inner Strength que equilibraba el uso de movimientos especiales. Su característica más famosa siguen siendo los Overkills: movimientos finales brutales y cinematográficos específicos de cada etapa que rivalizaban con las fatalities de Mortal Kombat. Para los coleccionistas y entusiastas de lo retro, Eternal Champions es imprescindible como un título esencial de Sega que demostró la destreza técnica de la plataforma. Ofrece un desafío distintivo y de alta dificultad y un sistema de combate más técnico que muchos de sus contemporáneos, convirtiéndolo en una joya destacada en la biblioteca de Genesis.